Diferencias entre perros y perros potencialmente peligrosos: todo lo que debes saber
En el día a día solemos hablar de “perros” de forma general, pero a nivel legal existe una distinción importante: los perros potencialmente peligrosos (PPP). Esta clasificación genera muchas dudas, controversias y, en ocasiones, estigmatización injusta.
En este artículo te explicamos cuáles son las diferencias entre un perro y un perro potencialmente peligroso, desde el punto de vista legal, normativo y de responsabilidad.
¿Qué se considera un perro “normal” según la ley?
A nivel legal, la mayoría de los perros se consideran perros no potencialmente peligrosos, es decir, aquellos que no están incluidos en la lista de razas PPP ni han sido declarados peligrosos por su comportamiento.
Esto no significa que estén exentos de responsabilidad.
Todo propietario es responsable de los actos de su perro, independientemente de su raza o tamaño.
¿Qué es un perro potencialmente peligroso (PPP)?
Un perro potencialmente peligroso es aquel que, según la legislación española, puede representar un mayor riesgo debido a:
- Su raza o cruce
- Sus características físicas (fuerza, musculatura, mandíbula)
- Su historial de comportamiento agresivo
La ley establece una lista concreta de razas consideradas PPP, aunque también permite que un perro sea declarado peligroso por conducta, incluso si no pertenece a una de estas razas.
Principales diferencias entre perros y perros potencialmente peligrosos
1. Diferencias legales
La principal diferencia es la normativa aplicable:
- Perros no PPP:
- No requieren licencia especial
- El seguro de responsabilidad civil puede no ser obligatorio (dependiendo de la comunidad)
- No requieren licencia especial
- Perros PPP:
- Requieren licencia administrativa
- Seguro de responsabilidad civil obligatorio
- Inscripción en registros específicos
- Uso obligatorio de bozal y correa corta en espacios públicos
- Requieren licencia administrativa
2. Seguro de responsabilidad civil
- Para perros no PPP:
- El seguro es recomendable, pero no siempre obligatorio.
- El seguro es recomendable, pero no siempre obligatorio.
- Para perros PPP:
- El seguro de responsabilidad civil es obligatorio por ley.
- Debe cubrir posibles daños a terceros y cumplir con una cobertura mínima establecida.
- El seguro de responsabilidad civil es obligatorio por ley.
Esta es una de las diferencias más importantes a nivel práctico.
3. Requisitos para el propietario
En el caso de los perros potencialmente peligrosos, el propietario debe cumplir requisitos adicionales:
- Ser mayor de edad
- No tener antecedentes penales
- Superar pruebas psicotécnicas
- Obtener una licencia específica
Para perros no PPP, estos requisitos no son necesarios.
4. Manejo en espacios públicos
Otra diferencia clara se da en el uso de espacios públicos:
- Perros no PPP:
- Normativa más flexible (según ordenanza municipal)
- Normativa más flexible (según ordenanza municipal)
- Perros PPP:
- Bozal obligatorio
- Correa no extensible y de longitud limitada
- Mayor control por parte del propietario
- Bozal obligatorio
¿Un perro PPP es más peligroso por naturaleza?
No necesariamente.
Uno de los errores más comunes es pensar que un perro PPP es agresivo por definición. La realidad es que:
- El comportamiento de un perro depende en gran medida de su educación, socialización y entorno.
- Un perro mal educado, aunque no sea PPP, puede causar tantos o más daños que uno considerado potencialmente peligroso.
La ley se basa en criterios preventivos, no en la conducta individual de cada animal.
¿Por qué existe esta diferenciación legal?
La clasificación de perros potencialmente peligrosos busca:
- Prevenir incidentes graves
- Aumentar la seguridad ciudadana
- Exigir una mayor responsabilidad a los propietarios
No se trata de criminalizar a ciertas razas, sino de establecer medidas adicionales de control y prevención.
Conclusión
La diferencia entre perros y perros potencialmente peligrosos no está en su valor como animales de compañía, sino en las obligaciones legales asociadas a su tenencia.Independientemente de la raza, todos los propietarios tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad, el bienestar y el correcto comportamiento de su mascota. Contar con un seguro de responsabilidad civil adecuado es una de las mejores formas de hacerlo.